Llueve sobre mojado
Llueve sobre mojado
Cerca de agosto o septiembre, no recuerdo exactamente el mes, mi abuela tuvo problemas de salud y la internaron en el hospital. Lo que voy a decir es confuso y no quiero que se malinterprete, pero los momentos que compartimos como familia en el hospital, yo los valoré muchísimo, y esta no era la primera vez. Los típicos domingos en su casa también se habían visto afectados por el cambio y el crecimiento. Ya no nos reuníamos como antes, cada quien llegaba a diferente hora y a veces algunos no llegaban. Yo, que no tenía otra familia más que esa, sentí una transformación muy brusca. No se debía a nada en particular, simplemente cada quien tomaba un camino diferente. Este tipo de situaciones, que son lamentables y difíciles emocionalmente, traían algo positivo: todos nos volvíamos a juntar.
Sin embargo, esta vez fue diferente. Ella estaba verdaderamente mal, no comía y no abría los ojos, y yo arrastraba una carga emocional que no sabía controlar. Los hospitales y los doctores, en su mayoría, tienen la política de salvarle la vida a un paciente, muchas veces sin importar la calidad de vida que tengan a partir de allí. Como ella no comía, propusieron hacerle una gastrostomía, que es básicamente alimentarla por un tubo. Todos se negaron y esa fue la última vez que mi abuela puso un pie en un hospital. A partir de allí, la trató un médico interno cuyo principal interés era darle a sus pacientes calidad de vida, no cantidad. Él determinó que lo que la tenía en ese estado era una sobredosis de medicamentos y la desintoxicó. El diagnóstico era correcto. Después de unos meses, ella regresó a sí misma, amarrada a una silla, pero con la mirada de ternura y bondad de siempre.
Estuvo interna durante casi un mes y yo, a pesar de agradecer la unión y los momentos en familia, sentí que la perdía. No sabía cómo manejarlo y me hundí más. Lloraba por horas, lloraba la mayor parte del día, lloraba en las noches, no podía dormir. Dormía con mi mamá o con mi hermana y las tomaba de la mano como si algo nos fuera a separar.